Bajo nivel de debate en Congreso de la Unión; politólogos

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En entrevista para Así Sucede, los politólogos Aldo Muñoz Armenta y Leticia Herás Gómez, ambos académicos de la Universidad Autónoma del Estado de Mexico,  coincidieron en que las actuaciones de las diputadas priistas en contra de Ariel Juárez, de Morena, en el Congreso de la Union, sólo denotan la baja calidad de debate de los diputados mexicanos ante las serias problemáticas que existen en el país.

Congreso de la Unión

Si bien, estas reacciones surgieron ante los comentarios del morenista en contra del partido tricolor, el académico Aldo Muñoz sugirió que debe ser castigado moralmente el comportamiento de las diputadas, sin que esto pase a un plano mayor, tal y como se sugieren en el Protocolo para atender la violencia política contra las mujeres.

En este sentido explicó que el término de violencia política surge de la recurrencia de actos agresivos en contra de la mujer en la vida político-electoral, además de la desigualdad en la participación en las decisiones dentro del Congreso de la Unión; es decir, mayormente de caracter estructural.

Sin embargo, uno de los rubros que se marcan este protocolo surgido en marzo de 2016 por diversas instituciones del Estado mexicano, señala  como violencia psicológica: Cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, descuido reiterado, insultos, humillaciones…tal y como sucedió en el Congreso de la Unión durante la aprobación del Presupuesto de Egresos 2018.

“No lo agreden por ser hombre, lo agreden por que hay una disputa verbal pero muy puntual, es coyuntural. Yo en lo personal creo que por este echo los hombres corran peligro frente a las agresivas mujeres”.

En contraste, la politóloga, Leticia Heras Gómez, expresó que esta situación surge ante una disputa entre temas políticos y no en contra del sexo masculino, especificamente, por lo que, la implementación de un sistema que supervise y castigue el tema de violencia política en contra de la mujere debe considerarse por actitudes recurrentes que trasgredan los derechos de las victimas y no por reacciones emocionales o ideologías politicas, dijo.

“Es diferente por que no es contra el género,  es contra el partido, el momento, por lo que está diciendo, pero bien pudo haber sido hombre o mujer. El otro caso es precisamente por que es mujer”.

De igual manera, ambos señalaron que este hecho no trascendera en la vida política de las figuras que protagonizaron esta situación dejandandola sólo como en una anécdota politica más que se presentó en el Palacio Legislativo de San Lazaro.

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