Contratiempos

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Quisiera creer que es porque ya somos demasiados. Pero tengo la sospecha de que es porque hay demasiado valemadrismo y otro tanto de egoísmo y, por lo tanto, falta de empatía. Me refiero a las broncas de tránsito que ya se viven cotidianamente en este valle de Toluca, a los accidentes y a los corajes que pasamos todos los días, sin excepción.

Problemas de circulación en donde se podía transitar hasta hace unos pocos meses, con absoluta tranquilidad y a velocidades aceptables, se han convertido en zonas de contrariedades y contratiempos. Paseo Matlazincas, ahí donde el Paseo Tollcan cambia de nombre al entroncar con Paseo Adolfo López Mateos, es un ejemplo: hace apenas unas pocas semanas era una delicia para el tránsito y de buenas a primeras se convirtió en punto de conflicto: el tráfico a vuelta de rueda, una gaza de acceso construida sin asomo de inteligencia, otra donde la circulación se detiene porque su capacidad ya fue rebasada, conductores de taxis y vehículos particulares que desesperados o abusivos usan el camellón como retorno o vía de escape, ya son escenas cotidianas.

Y eso que sucede en un punto específico de la región, se reproduce en mayor o menor medida, con comportamientos semejantes o peores. Con uno que haga mal las cosas, es suficiente para amargarle el rato a docenas. Aunque sean más los que las hagan bien.

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