“La Inmortalidad de un Libro”

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Por: Vanessa Munguía Rivero

“Vendo cultura” menciona Héctor Hugo Álvarez Colín quien se encarga de la compra-venta y cambio de libros usados en el negocio “Álvarez” ubicado en Instituto Literario 312-C c/esq Pino Suárez Col. Centro Toluca, México.

Foto: Vanessa Munguía Rivero

Nos encontramos rodeados de montañas de libros cuyas pastas, algo desgastadas por el tiempo, cubren páginas que varían a tonos que nos recuerdan a hojas secas de otoño, y donde un ambiente tranquilo con un delicioso olor a nostalgia espera para sorprendernos con palabras que nos pueden hacer viajar a maravillosos mundos sin hacernos salir de la habitación. Héctor con una actitud tranquila y sumamente amigable está dispuesto a compartir diecisiete años de experiencia en el negocio que su padre iniciaría en Querétaro y despertaría su interés por la lectura desde niño.

La pregunta evidente intentará develar lo que ocurre en plena era tecnológica con lo que algunos lo llaman “El arte de vender libros”.

Y es que, con el paso del tiempo y debido al incremento de las nuevas tecnologías y las modificaciones en la forma de pensar y actuar de la sociedad, la lectura ha pasado por grandes cambios debido a la aparición de internet, las redes sociales, los PDF, la influencia de los nuevos medios de comunicación masiva, las modas, hábitos entre muchas otras. De aquí es que surgen muchas interrogantes y en este caso hablaré del tema de la compra venta de libros usados en este nuevo contexto.

Héctor sonríe y me ofrece un espacio donde podamos conversar a gusto, acomodando sus lentes y pensando en resumir su historia en el negocio, aclara la garganta y comienza a platicar: “Yo invertí en el negocio cuando mi padre regresa aquí a Toluca y a raíz de eso nos separamos hace 17 años más o menos y es como yo continúe con el negocio” Es así como Héctor brevemente cuenta que desde pequeño obtuvo su gusto por la lectura, algo que aún después de estudiar Ingeniería Química terminaría por convencerlo.

La duda de qué sector de la población acude más al negocio evidentemente surgió al ver como diversos transeúntes volteaban a ver los estantes antes de continuar su camino por una acera iluminada por tenues rayos de sol en una mañana tranquila de viernes. “Aquí es universal, hay desde abogados, magistrados, ingenieros con muchos años en su profesión, estudiantes, coleccionistas, cronistas, historiadores, etcétera. Desde niños de siete, ocho años que vienen buscando material hasta personas mayores que vienen ya por libros coleccionables”.

Algo que a primera vista se puede resaltar del local es que hay un apartado donde encontramos un estante de madera ya desgastado en su pintura, lo que hace armonía con un ambiente que incluso parecería antediluviano y cuyos títulos, en su mayoría, son de literatura juvenil. Comento a Héctor mi especulación de que estos han sido colocados incluso de una manera estratégica debido a que posiblemente se vendan de una manera más fácil “Hay chicos sobre todo que no tienen muy arraigado el hábito de la lectura y buscan lo que la mercadotecnia te pone enfrente. Esos libros están colocados en la entrada porque llama la atención, a veces la gente piensa que por ser una librería de usado no tengo ciertos títulos entonces yo los manejo para tener variedad.

Vienen muchos chicos de la escuela pero cada año piden prácticamente lo mismo entonces es un ciclo; me traen libros a venta que yo sé que van a pedir en el en el transcurso del año escolar”. Y añadió: “La mayoría de mis clientes empezaron con revistas como Archie, Capulinita o La familia Burrón que en su momento eran revistas de entretenimiento y que ahorita ya son incluso coleccionables las ediciones originales. Simplemente van cambiando los tiempos ahorita hay más material hay más variedad de títulos, autores, temas y los chicos pueden escoger”.

Y por supuesto es evidente la ventaja que estos negocios ofrecen con respecto a precios accesibles “A veces dicen que aquí en México no se lee, eso es falso, no alcanza para comprar un libro a veces tan caro. En un negocio hay libros desde $5 y a veces un chico en lugar de comprarse un refresco compra un libro por curiosidad y pueden formar el hábito. Libros usados que antes se iban tal vez a la basura o reciclaje y simplemente eran ignorados aquí llegan y quiénes se los llevan lo hacen felices de la vida” Ya no tendremos esa excusa de decir que no podemos leer pues tenemos estos lugares e incluso la tecnología nos proporciona alternativas como los PDF o los Ebooks.

Pero…pasemos a una sección interesante: ¿Qué joyas pueden esconderse entre los estantes y las páginas de tan alucinante atmósfera? “Tenemos primeras ediciones de Jorge Luis Borges, me han llegado primeras ediciones de Julio Cortázar, me han llegado primeras ediciones y firmadas por Juan Rulfo, Mariano Azuela, Horacio Zúñiga con puño y letra de ellos y yo te soy honesto, no me quedo con ellos, aquí los vendo y los vendo baratos aquí siempre he dicho que en este negocio no es museo aquí el cliente que viene a buscar algo así se lo lleva y se lo lleva barato. Aquí no tengo vitrinas y no se dan precios elevados aquí será muy barato y mis clientes felices de la vida se llevan algo con puño y letra incluso a veces escritos, fotografías o diversos documentos. Me han llegado códices como el borbónico así como Biblias antiguas de 1700 y 1600 que igual se dan muy baratas y por eso los clientes siguen viniendo”. Así mismo nos comenta que es por gustos que se busquen ciertos títulos o colecciones y de diferentes editoriales.

En lo que sí ha pegado el internet es en las enciclopedias y es por eso que ya no son rentables y notamos que son poco comunes. Pero como se puede notar, ediciones de Grijalva, Promexa o Sopena, que a pesar de ser viejitas las personas las siguen coleccionando.

Es obvio que se desearía que la gente no pase de largo estos lugares pero Héctor nos da otra perspectiva: “Mira yo nunca he hecho publicidad a mi negocio, ahora en internet de repente llegó a publicar uno que otro libro pero no es lo mío. Esto se da de voz en voz, los amantes de los libros llegan y muchas veces se conocen y compiten por los libros y las colecciones”. “Hay de todo un poco, la gente a veces llegan solo por el libro que les piden y se van pero la mayoría de los clientes habituales vienen aquí, se entretiene una o dos horas, están platicando, viendo lo que acaba de llegar de acuerdo al tema que les interese y ellos si tienen la tranquilidad y la calma de estar observando”.

En cuanto a los que venden sus libros la respuesta es simple: “Quien me trae libros normalmente no le gusta la lectura. Simplemente se quieren deshacer de ellos ya sea por qué se cambian de casa, se van del país o se los heredaron y simplemente no quieren conservarlos. Ahora las casas más pequeñas y el espacio limita, los libros ocupan mucho espacio son pesados a veces se leen una vez y no se vuelven a ocupar y a veces el traslado sale caro”.

Conforme avanza la plática es obvio preguntarse qué otros secretos puede guardar un negocio que trabaja con libros que llevan otra historia además de la que está plasmada en sus páginas ya que hablamos de años de vida de un libro que se lleva consigo experiencias de las manos y ojos que fueron testigos de las creaciones que le otorgaron vida e identidad.

Me ha llegado libros que tienen fotos, notas personales de cómo los antiguos propietarios percibieron el texto. Me han llegado obviamente documentos, dinero antiguo y actual, y lo más inusual que me ha llegado aquí es una carta de suicidio, una carta con 3 hojas por ambos lados, con seis páginas con una carta de suicidio tal cual de 1980 más o menos, eso es lo más inusual y vamos…no tan agradable.

Y si hay algo que en la FILEM 2016 coincidieron varias editoriales en comentarme es que la narco cultura, que es un tema que ya está en el cine y en la televisión, ahora también aparece en la lectura y aunque no es algo nuevo podemos encontrar que las entregas de ahora son títulos más controversiales y morbosos.

Con respecto a esto Héctor opina que efectivamente se leen solamente por morbo ya que no contienen absolutamente nada: “Yo a veces tengo que leer para más o menos saber de qué trata y por lo mismo dar mi opinión cuando los clientes vienen a mí no me gusta y a veces los llego a tener aquí porque hay de todo pero casi no se vende ese tipo de material y quienes vienen a una librería de usado es por amor a los libros y difícilmente van a buscar títulos así. Quienes buscan algo parecido son personas que están estudiando criminología pero es con ejemplos temas forenses o viejos títulos como el del Negro Durazo o Las Poquianchis que fue un tema muy sonado hace muchos años o por ejemplo de cárceles y casos famosos”.

En cuanto a la era de la tecnología: “Tiene sus ventajas y desventajas, la ventaja es que a veces la tecnología sirve para encontrar cosas muy rápido pero a veces no tan veraz como un libro. Una ventaja es que el mismo internet ayuda a propagar este tipo de negocios”.

Foto: Vanessa Munguía Rivero

Y no todo está perdido: “La mayoría de mis clientes son mujeres y hay chicas de 12, 13, 15 años que lo primero que hacen es abrir un libro para olerlo, les encanta el olor, poder palparlo y admirarlo en un estante. Entonces eso es relativo lo de la tecnología porque prefieren estar cargando un libro en la mano a estar con el celular ahí leyendo”.

“Mira; francamente el libro siempre va a ser socorrido. Un disco o una memoria de pronto se borra y a lo mejor puede recuperar información pero no todos sabemos de informática como para poder recuperar una información. Dicen por ahí que en algún momento va a haber un caos informático pero puedo decirte que los libros seguirán siendo socorridos”.

“Al contrario de lo que se piensa es gracias al internet que esto tiene más auge, si el internet estuviera desplazando tanto al libro el señor Castillo, el más antiguo en el negocio en la ciudad de Toluca, ya no existiría y al contrario, yo te puedo decir que hay al menos ocho librerías de usado en la ciudad”.

Después de amplias recomendaciones que he solicitado a una persona que se ve que conoce mucho, Héctor, enriquece la entrevista comentando lo siguiente: “Aquí por  ejemplo tú ves mucho libro en el suelo, en montones y a la gente le gusta venir y estar moviendo los libros para ver que se encuentran y cuando los libros están ordenados en los libreros de exhibición a la gente como que no le agrada mucho, prefiere ver lo que acaba de llegar y estar buscando, revolviendo, tirando, quitando, poniendo para ver que se encuentra”.

Finalizo una plática que ambos disfrutamos con una pregunta fundamental; ¿Por
qué leer? “Para empezar el hábito de la lectura es por gusto. A mí me gusta imaginar…bueno, no es imaginar, es vivirlo. Tú estás leyendo algo y le estás viviendo, estás ahí, es algo que a lo mejor nunca vas a ver en vivo pero tu imaginación vuela y son narradores tan buenos que te hacen sentir que estás ahí e incluso lo que se siente en algún momento por ejemplo en “Ciudades desiertas” de José Agustín… tú lo lees ese libro, te lleva a un clímax y de pronto incluso te deprime porque el libro es así y de repente te vuelve a subir o sea las emociones van y vienen.

Hay lecturas que te van a enseñar cosas, hay libros de motivación o superación que te van a encaminar pero lo principal: Viajas sin haber salido del lugar de donde naciste”.
Usted vende algo más —aseguro mientras miro directamente sus gestos y siento el orgullo y la pasión con la que habla sobre el tema que más ama—.

Vendo cultura, incluso el ayuntamiento nos da la facilidad para trabajar porque es un bien para la comunidad cercana, es algo benéfico, es algo que te va a dejar algo positivo, no son videojuegos, no es un antro de vicio, no es algo que sea malo, al contrario, difunde cultura, ayuda a crear hábitos buenos y normalmente aquí viene gente que quiere, que vive tranquila, educada, personas que vienen a buscar libros para tener conocimiento, platicar, etc. Es un negocio muy noble”.

Y con ello se despide para atender con la mejor disposición del mundo a un señor que busca un libro de derecho y aprovecha para preguntar por títulos que le gustan leer en su tiempo libre.

Héctor pronto recibe más clientes y los atiende con una gran sonrisa y con un ánimo enorme de compartir lo que sabe y yo me quedo unos instantes para observar la magia de un lugar así e irme con la certeza de que volveré para perderme un par de horas en hojear, palpar, admirar y sumergirme en diversos mundos sin tener que viajar para vivirlos.

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