Lo acusó con su papá

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El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto atraviesa por muchos problemas.

Pero el principal se llama credibilidad.

Muy pocos creen en la administración federal que encabeza el mexiquense.

El descrédito es tan grande que puede aparecer cualquier acontecimiento que cuestione al gobierno peñista y, por estrafalario que resulte, la opinión pública —y también la opinión popular— lo creerá a ciegas.

Desde luego, no es un fenómeno gratuito.

Los yerros en la comunicación del gobierno federal, la patente insensibilidad de algunos funcionarios públicos, la escasa comprensión de la realidad mexicana a ras de piso que existe en la alta burocracia y otros tantos factores han contribuido a la falta de credibilidad.

Ahora mismo, damos por hecho que el presidente Peña acusó con su papá al empresario Claudio X. González Guajardo por su posición crítica hacia el gobierno. Que no es una postura nueva, pues desde el gobierno de Felipe Calderón, la organización Mexicanos Primero, encabezada por el empresario de marras, objetó la política gubernamental en materia educativa.

A la sombra de la revelación de la petición presidencial, González Guajardo se queja de acoso fiscal. Y como el malo es el gobierno del presidente Peña… Ya sabes: ¡qué gachos los de Hacienda! Aunque no sepamos ni un renglón de las cuentas del empresario. Aparejado va el hecho de que si alguien sugiere acaso la defensa de la administración federal, de inmediato es tildado de Peñabot.

Enrique Peña está pagando un costo muy alto por las equivocaciones de su administración. A días de su informe, casi nadie cree en él.

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