La depresión en adultos mayores puede detonarse por la pérdida de vitalidad, cambios en el ritmo de vida, disminución de capacidades o la muerte de seres queridos. Por ello, es fundamental identificar síntomas y canalizarlos de manera oportuna a atención especializada, señaló la coordinadora auxiliar médica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Estado de México Oriente, doctora Trinidad Sánchez Ramírez.

Explicó que esta enfermedad está relacionada con una disminución de serotonina, neurotransmisor que regula emociones de bienestar y sueño. Esto genera baja de energía, sentimientos de tristeza y pérdida de voluntad, siendo los adultos mayores uno de los grupos más vulnerables.
Agregó que la depresión también se asocia a enfermedades crónico-degenerativas, limitaciones económicas y pérdida de rol laboral, factores que incrementan la vulnerabilidad en esta etapa de vida.
Indicó que es necesario prestar atención a señales como irritabilidad, apatía, indiferencia ante actividades que antes disfrutaban, dormir en exceso, descuidar la higiene personal, disminuir la alimentación o suspender tratamientos médicos. Si no se atienden, advirtió, estos síntomas repercuten en la energía, reducen actividades y en casos extremos pueden derivar en la muerte o el suicidio.
La especialista subrayó que el tratamiento debe iniciar en la Unidad de Medicina Familiar (UMF), donde se realiza la evaluación inicial y, de ser necesario, la canalización a Segundo o Tercer Nivel para recibir atención especializada.
Recomendó también integrar actividades físicas, artísticas, artesanales y recreativas en UMF y Centros de Seguridad Social (CSS), así como acudir a terapia psicológica, unirse a grupos de adultos mayores, mantener una alimentación saludable y ejercitarse regularmente para favorecer la producción de serotonina.