Científico mexicano lidera estudio internacional biomimético sobre la dureza del cocoyol

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El cocoyol o coyol (Acrocomia mexicana) es una palmera que se encuentra en la península de Yucatán en México y en zonas tropicales de América. Su fruto ha sido ampliamente estudiado en años recientes debido al gran potencial para la producción de biocombustible sólido, ya que tiene un alto contenido de celulosa y lignina.

coyol redondo (foto: Flickr).

Sin embargo, la dureza característica del fruto del cocoyol es motivo del estudio biomimético internacional encabezado por científicos del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y cuyo objetivo es diseñar nuevos materiales sintéticos multifuncionales con diversas aplicaciones tecnológicas a partir del fruto, posiblemente materiales compuestos avanzados con una alta resistencia y baja densidad.

El doctor Emmanuel A. Flores Johnson, investigador catedrático Conacyt de la Unidad de Materiales del CICY, explica que el biomimetismo estudia diversos materiales naturales de origen vegetal o animal, sus estructuras, funcionamiento y la forma en que están hechos, con el fin de trasladar este conocimiento a materiales sintéticos o hechos por el hombre.

“Se ha demostrado que por medios evolutivos, esos materiales han desarrollado grandes resistencias a fuerzas mecánicas e impactos, por ejemplo, las conchas marinas, la madera, el bambú, el hueso y los dientes”.

Fue así como el equipo científico, integrado por investigadores de la Unidad de Materiales del CICY, del Instituto Tecnológico Superior de Motul (en Yucatán), así como de la Universidad de Sidney en Australia, estudió las propiedades mecánicas y la microestructura del endocarpio (parte que rodea a la semilla) del fruto del cocoyol.

“Los resultados son bastante interesantes y seguiremos realizando análisis mediante simulaciones computacionales empleando el método de los elementos finitos, que es mi área de expertiz. La idea es crear esta estructura o geometría del fruto y ver cómo podemos obtener un material biomimético para después fabricar un material compuesto polimérico que tenga la forma estructural del cocoyol y con propiedades mecánicas mejoradas. No se descarta la transferencia tecnológica una vez concluido”, refiere el doctor en ingeniería mecánica por la Universidad de Manchester y quien realizara un posdoctorado en la Universidad en Sidney sobre biomimetismo.

El doctor Flores Johnson menciona que la dureza característica del cocoyol ya había sido reportada desde el Siglo XVI por Diego de Landa en su libro Relaciones de las cosas de Yucatán.

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