Desigualdad y los colectivos opresores que condicionan un apoyo social por votos, inhiben a la participación ciudadana: Mauricio Merino

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Durante el segundo día de conferencias del Primer Congreso Estatal de Participación Ciudadana que organiza el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), Mauricio Merino, profesor investigador y ex director de la División de Administración Publica del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en su conferencia “El papel transformador de la participación ciudadana” hizo algunas reflexiones de las situaciones que pueden inhibir o bien bajar la calidad de esta forma de expresarse de la sociedad.

Mauricio Merino, profesor investigador y ex director de la División de Administración Publica del Centro de Investigación y Docencia Económicas (Foto: INE).

A consideración del especialista, la participación ciudadana depende de un entorno, condiciones y voluntad, y si en un entorno político democrático hay condiciones básicas para elegir a los gobernantes pero están sometidas a situaciones sociales o políticas que impiden el ejercicio de la soberanía expresada en las elecciones o si los ciudadanos se ven sometidos a las lógicas clientelares o captura de personas por dominación de jefes políticos, entonces la calidad de la democracia disminuye.

“En este sentido las cualidades de la participación ciudadana se modifican en función de esa lógica o entorno, y no podemos ignorar esos hechos ponderando la idea de que la participación ciudadana de una manera miope, reclamándole que resuelva los vicios de un entorno político con las características que estoy enunciando” dijo.

Lamentó que no existen medios presupuestarios, ni las instituciones para asegurar las formas de participación, pues aunque estén inscritas en la Constitución, no hay manera de cumplirlo porque no existen los mecanismos para defenderlos.

El investigador también mencionó a la desigualdad como una de las razones por las que se inhibe o disminuye la participación ciudadana , pues según datos de CONEVAL, 18 de cada 100 mexicanos no es pobre por sus ingresos ni tiene carencia por el entorno que vive, el resto de las personas o son pobres o tiene carencias y a ellos no se les puede pedir que dediquen tiempo a los asuntos públicos y por tanto no pueden ser activos porque tienen que sobrevivir.

Como conclusiones invitó a entender que la participación ciudadana cobra sentido si solo si atañe a las garantías procedimientales, a los derechos que se debe garantizar como sociedad y a los medios para que esos derechos se puedan cumplir, no se debe confundir la participación ciudadana con la movilización desde los aparatos de poder condicionando apoyos, pues la real participación reclama conciencia de situaciones que deben ser modificadas porque un régimen político no está funcionando adecuadamente o su calidad es deficiente.

“Esos espacios de deficiencia de baja calidad de la democracia solamente pueden ser resueltos con alta calidad de participación, es decir, con participación que pone muy bien en acento lo que debe exigir, reclamar, para que su resultado sea eficaz” concluyó.

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