Deterioro paulatino

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La administración de Raymundo Martínez Carbajal en el municipio de Toluca ha contado hasta ahora con la paciencia y la buena voluntad de los vecinos de la capirucha del estado de México.

Pareciera que los habitantes del municipio de Toluca están plenamente conscientes de que el alcalde de Toluca —y su cabildo, desde luego— heredaron una administración pública llena de problemas, con el peor cierre de un gobierno municipal en décadas, sin lana, y con fallas por doquier en los servicios públicos. Como si comprendieran y estuvieran resignados a esperar a que pasaran los remanentes de la “tormenta perfecta” —como la bautizó el propio presidente municipal—. Aguante y tolerancia, mientras se acomoda de nuevo todo aquello que dejó hecho un desgarriate el gobierno de Juan Rodolfo Sánchez.

Transcurrido ya el primer cuatrimestre del año y bien entrados al mes de mayo, comienza una temporada del año que significa muchos retos para cualquier ayuntamiento. Se hacen más visibles y se combinan el deterioro en calles y avenidas, basura, lluvias, encharcamientos, inundaciones, oscuridad por falta de alumbrado público e inseguridad.

El municipio de Toluca no es la excepción. Aunque en este caso a los problemas propios de la temporada de lluvias se agregan las omisiones y faltas del trienio pasado. Esto es, se han ido acumulando muchos meses de deterioro paulatino e incontenible. Además, conforme avance el calendario la paciencia se irá agotando. De hecho, en algunos grupos lastimados por el descuido de las autoridades y funcionarios municipales que dejaron sus cargos hace casi cinco meses, aquellos que resintieron el desdén y la negligencia, ya hay muestras de inquietud.

Pongamos por ejemplo el caso de los baches. Para cualquiera es visible que ha empeorado el deterioro de las calles de Toluca. Y más pronto que tarde el reclamo se hará visible y subirá de tono. Lo mismo con otros servicios públicos, en los que el gobierno de Martínez Carbajal ha ido paliando poquito a poquito aquel “diciembre negro”.

Tampoco ha habido un señalamiento claro a las responsabilidades incumplidas por la pasada administración municipal. Un deslinde que incluya acciones legales a fin de evitar la impunidad ante la evidente comisión de faltas.

La tolerancia no se prolongará indefinidamente. En algún momento la resignación se agotará y dará paso al reclamo. No estamos lejos de ese momento, aún y cuando las preocupaciones familiares se concentren en el aumento de los precios y todavía en la pandemia de Covid-19.

Es tiempo de acción. De otro modo, el daño será de un tamaño descomunal. Fuera del alcance de un trienio.

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