El avión presidencial

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Regresó a México y como algo espectacular, el avión presidencial que no ha querido usar desde antes de su mandato el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador. La aeronave representa el lujo que caracterizó a anteriores mandatarios y en general a todos aquellos funcionarios que hacían uso indiscriminado de recursos de transporte para viajar dentro y fuera del país. 

Claramente, la adquisición de la aeronave tuvo un alto costo económico como también su resguardo en California, Estados Unidos y ahora será un referente para hacer una rifa el aniversario del Día de la Independencia  mientras se concreta au venta.

Pero, ¿qué hace tan ofensivo a este aparto como para que no quiera usarlo el actual mandatario? Pues que es VIP o para contado número de pasajeros —80— quienes viajan en asientos reclinables y cuentan con amplio espacio de descanso y para la convivencia; tiene un despacho u oficina, sala de juntas y suite presidencial —que a su vez se compone de una cama del tipo king size—, regadera y caminadora. Nada que ver con un habitual boleto turista para el que un mexicano común ahorra o se endeuda y sin con comida y bebida y con la certeza de que no se puede estirar tranquilamente los pies o evitar que te den en el codo por el movimiento en los pasillos. El avión presidencial es pues ostentoso frente a lo que en su vida ve un pasajero común; un símbolo del dispendio público.

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