La basura en su lugar

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A sabiendas de que no han hecho efecto las medidas oficiales para que los ciudadanos evitemos de tirar o arrojar basura en lugares prohibidos y no cooperemos en la separación de residuos orgánicos e inorgánicos, aquí dos casos a considerar.

El primero es la inversión en campañas de concientización para lo cual un ejemplo de que se requiere más de ingenio que de presupuesto público es lo que ocurre en Guadalajara, Jalisco.

A partir de una frase cotidiana y convincente se ha logrado la limpieza en las calles y el tratamiento adecuado de desechos. La frase que se repite en letreros y botes de basura es «Cada cosa a su lugar, cada lugar en su cosa”.

Pero si esa acción parece insuficiente, el otro caso es Estocolmo, Suecia. En esa capital se cobra un impuesto a los ciudadanos que no clasificaron en orgánica e inorgánica su basura, al momento que la entregan en el camión recolector. De tirarla o abandonarla, eso no ocurre. Sencillamente, no puedes arrojar tu basura.

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