La caravana migrante apuntala el muro

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Una de las evidencias más contundentes del racismo de Donald Trump es escucharlo hablar de la caravana de centroamericanos que se dirige a su país. En la rueda de prensa que dio ayer frente a representantes de los medios de comunicación el mandatario insistió en que la marcha de inmigrantes es un riesgo para Estados Unidos por lo que debe retomarse la construcción del muro fronterizo con México.

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Sin embargo, también sobresalió su lenguaje corporal. Trump se presentó erguido, como suele hacerlo, denotando seguridad en sí mismo y superioridad, además de tocarse ligeramente la nariz, el gesto que para los expertos denota su evaluación negativa hacia las cosas.

Trump es voz y gestos de desaprobación, rechazo, denuncia y hasta chantaje para obtener apoyo social y político. Esto en un escenario donde la Oficina del Censo de los Estados Unidos, admite que hay 57 y medio millones de latinos viviendo en ese país y que hoy en día es la minoría étnica más numerosa y en aumento pues se espera que en 2060 sean de 119 millones de personas.

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