Abril es el mes de la lectura. Y hasta el siglo pasado, la lectura se asociaba con libros y revistas especializadas en papel. Pero hoy en día, a raíz de Internet, leer significa acceder a una amplia variedad de contenido, desde libros hasta artículos, blogs, noticias digitales, correos electrónicos, mensajes de texto y las redes sociales en lo que se ha hecho llamar hipetextos, hipervínculos y multimodal. Hecho aparte es que la edad del usuario influye en su preferencia por la lectura. Los más jóvenes, como la Generación Z y los Millennials, tienden a lo digital debido a su familiaridad con la tecnología.
Una persona lee en promedio 42 minutos al día en formato físico mientras que se pasa en la red 8 horas diarias, según el INEGI.
No obstante, respecto a la lectura física o digital, la primera produce mejor comprensión lectora. Esto se debe a factores como la menor distracción, la capacidad de visualizar el texto en su contexto físico, y la sensación táctil que proporciona el papel. La lectura digital por su parte, requiere que se tenga que desarrollar la capacidad de analizar y comprender información en un entorno en constante cambio.
Pero leer ya sea en formato físico o digital, es fundamental para expandir el conocimiento, mejorar la comprensión del mundo y desarrollar habilidades cognitivas. La lectura en cualquier formato promueve la empatía, la creatividad y el pensamiento crítico, básicos para el crecimiento personal y profesional.