Las “corcholatas” andan de paseo por el país. Buscando la candidatura para suceder al presidente Andrés Manuel López Obrador. Gastando dinero a manos llenas. En la tienda de enfrente, están hechos bolas. Sin certeza sobre el método de selección de candidato y con aspirantes que ante la falta de claridad han preferido hacerse a un lado de la carrera.
Las “corcholatas” deben tener mucha lana. O una buena fuente de financiamiento. Baste decir que una investigación del diario español El País apunta que en los últimos tres meses han gastado 8.3 millones de pesos en promoción en las redes sociales Facebook e Instagram. De este monto, a Claudia Sheinbaum le corresponde la nada despreciable cifra de cinco melones.
En la selección de candidato o candidata presidencial de la coalición PRI-PAN-PRD apareció, al cuarto para las 12, un Comité Organizador Ciudadano encargado del proceso. Mientras, el fin de semana anunciaron que no participan en la interna de la coalición Va por México el exgobernador oaxaqueño Alejandro Murat y el empresario Gustavo de Hoyos. También declinaron las senadoras Lily Téllez y Claudia Ruiz Massieu, esta última, sobrina del expresidente Carlos Salinas de Gortari que hasta se salió el PRI. Otros, como Enrique de la Madrid, junior del expresidente Miguel de la Madrid, siguen adelante.
Y para algunos apareció la figura de Xóchitl Gálvez, la hidalguense que saltó a la palestra después de que el presidente de la república se negara a darle espacio en La Mañanera. Muchos piensan que es “la candidata”. Hasta el presidente López Obrador apuesta por ella.
Es verdad, Gálvez escaló en las encuestas y en algunas se puso en la delantera. En otras, va a la zaga. La medición “Power Ranking de Presidenciables” de polls.mx la pone en la posición número seis, escalando desde el lugar 11. Su figura emergente se ha llenado de elogios y muchos creen que le puede quitar clientela a Morena por y tratarse de una mujer de origen humilde y producto de la cultura del esfuerzo. Le ven “patas pa’ gallo” —o gallina, como sus mercedes prefieran—.
Lo cierto es que eso no basta. 1 de cada 4 mexicanos ni siquiera sabe quién es Xóchitl Gálvez. Y 4 de cada 10 tiene una opinión negativa de la panista, según una medición de un diario de la Ciudad de México.
El arriba firmante cree que los que ya le prenden veladoras a la excandidata al gobierno de Hidalgo se hacen muchas ilusiones. Sobre todo si piensan en aquello de que “para la cuña apriete ha de ser el mismo palo”.
Claro que falta mucho por decirse. Por lo pronto, esta semana sabremos quiénes se inscriben en el proceso de la coalición, frente o como se llame hoy la asociación PRI-PAN-PRD. Mientras, pueden decir, libremente, que el arriba firmante es incrédulo o sospechosista: aunque Xóchitl Gálvez le vaya al Cruz Azul —el equipo de mis amores— le falta para ser la “chucha cuerera” que espante a las “corcholatas”.