Matarlos de hambre

0
142

“A los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá, hay que matarlos de hambre”. Palabras del célebre filósfo campechano Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, pa sus cuates, que despacha en calidad de presidente nacional del PRI, y que describen muy bien la visión que algunos políticos, funcionarios y servidores públicos tienen sobre el periodismo. Y los periodistas, desde luego.

Palabras que además van a quedar inscritas con letras doradas en el anecdotario de la vida pública de este país

Es evidente que al dirigente nacional del tricolor le molesta, incomoda o le disgusta el periodismo y quienes lo ejercen. Y no es el único, ni el último. Históricamente el periodismo ha sido fastidioso para algunos políticos. Ahí está la frase del entonces presidente José López Portillo de “no pago para que me peguen”. O la del “hampa del periodismo” o el “muerden la mano a quien les quitó el bozal” del presidente López Obrador. Sin buscar demasiado, hay evidencias de que al poder político de ayer y de hoy, y de todas las ideologías políticas, le irrita el buen periodismo.

Lo del filósofo “Alito” es solamente la muestra de una corriente de pensamiento que desde la administración pública y la política quisiera tener una prensa dócil, sumisa y subordinada.

Una corriente que busca acallar las críticas, manejar la agenda e incluso dictar los contenidos. Cosa que no es novedad: a los políticos y funcionarios públicos les encantaría salir retratados siempre con sus mejores galas y permanentemente con elogios o algo parecido.

Y como no es así en los medios de información serios y responsables, aquellos que conocen la labor y el objetivo fundamental del periodismo, hay molestia. Hay desquite, en la medida de sus posibilidades. El periodismo tiene por objetivo construir comunidad, crear ciudadanía y aportar a la democracia. “Darle a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y autónomos”, dicen los teóricos gringos Bill Kovach y Tom Rosenstiel. La tradición más linajuda del periodismo señala que debe actuar como vigilante del poder.

Precisamente por eso políticos como el citado Moreno Cárdenas preferirían ver al periodismo en calidad de cadáver. También es por eso que México es uno de los países con mayores dificultades para ejercer el periodismo. Donde la violencia puede ser verbal, económica, física, emocional y hasta psicológica. No hace falta que el alto funcionario exprese en privado o público sus ideas sobre la prensa —en todas sus modalidades—, el periodismo o los periodistas, con sus acciones es suficiente para darse cuenta de su madurez política y de su comprensión de la importancia que tienen los medios de comunicación para la democracia y para el ejercicio correcto de la administración pública.

Lo del mentado “Alito” tal vez fue un desliz que se hizo público. Y es muy probable que muchos hayan concordado con el político campechano. No necesitan decirlo. La lejanía, el repelús, saltan a la vista.

Comentarios

comentarios