En lo que va del año el Estado de México ha registrado 18 accidentes relacionados con la fabricación, almacenamiento, transporte y uso de pirotecnia, con 21 personas fallecidas y 111 lesionadas en distintos municipios.
Lo anterior indica que la prevención debe reforzarse y en especial porque se acercan las fiestas de fin de año. Las autoridades tienen que revisar talleres y puntos de venta, verificar permisos, evitar que la pirotecnia se almacene en casas y exigir planes de emergencia para los espectáculos.
Asimismo, debe haber capacitación constante para clasificar, separar, y guardar correctamente los productos pirotécnicos; trabajar sólo en instalaciones autorizadas; usar equipo adecuado, conocer cómo trasladar la pirotecnia y qué hacer en una emergencia. Y la capacitación debe incluir a los organizadores de fiestas, autoridades municipales, responsables de iglesias y personas encargadas de las procesiones.
La pirotecnia forma parte de la cultura y de la economía de muchas comunidades del estado de México, pero sus riesgos no deben considerarse normales. Es posible conservar esta tradición, siempre que se trabaje con responsabilidad y se coloque por encima de todo la protección de la vida.
Y en esto, la población también debe colaborar: es importante no comprar productos clandestinos, impedir que niñas y niños los manipulen, no transportarlos en vehículos particulares y reportar los lugares donde se almacenen o fabriquen sin autorización.
