Reformas

0
277

La Cámara de Diputados del estado de México se ha impuesto tareas menudas. Algunas de ellas pendientes desde hace casi tres años, cuando la actual sexagésima Legislatura entró en funciones. Otras más recientes y no menos trascendentales.

La de crear una nueva Constitución del Estado Libre y Soberano de México  y modernizar el marco jurídico estatal es la más rozagante de esas tareas.

Se creó para ello un grupo de trabajo que pian pianito —piano piano, dicen los italianos— ha ido recopilando los principales temas de interés de algunos grupos y personas a los que en distintos ejercicios se ha consultado sobre el particular.

Apenas hace unos días en este diario El Sol de Toluca se consignaba que el Secretariado Técnico para el Análisis y Estudio de la Reforma Constitucional y el Marco Legal del Estado de México —creo que así se llama el organismo— organizaría el enésimo parlamento abierto —disculpen las minúsculas— para discutir sobre los cambios necesarios en el entramado legal mexiquense.

A raíz del anuncio, y también del ya cercano cambio de Legislatura, el arriba firmante se ha preguntado —ocioso, como es— si al Secretariado Técnico para el Análisis y Estudio de la Reforma Constitucional y el Marco Legal del Estado de México le va a dar tiempo para concretar algo mientras esté en funciones la actual Cámara de Diputados.

Ociosa como es la pregunta, no espera ninguna respuesta —cualquier lumbrera que se sienta en obligación de responder, absténgase, por favor—. Nomás pregunto por incordiar. En el entendido de que pronto cambiará la composición del Poder Legislativo del estado de México, de que las fuerzas políticas se van a equilibrar de otra manera y de que todo cambia cada tres años.

Además, pronto los intereses de partidos, políticos y todos aquellos interesados en la vida pública de esta entidad federativa llamada México se van a concentrar en la elección del Poder Ejecutivo estatal.

Por si eso fuera poco, la experiencia de la actual Legislatura apunta a que seguirán los exhortos y los puntos de acuerdo, así como algunas reformas legales de todos los tamaños. Las de gran envergadura y trascendencia guardan el sueño de los justos.

Sólo por mencionar un par de ellas, ahí está la públicamente debatida reforma a la Ley de la Universidad Autónoma del Estado de México, cuyo debate no llegó a donde se podía tomar en serio y materializar. También está la abrogación de reforma a la Ley de Seguridad Social para los Servidores Públicos del Estado de México y Municipios que se hizo hace casi tres años, que se cacareó como un gran triunfo de la sexagésima Legislatura, y de la que se dijo que se iba a suplir en el corto plazo por otra reforma más orientada a los intereses de los trabajadores. Y que el Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios y los servidores públicos siguen esperando.

Y ni hablar de otros temas más polémicos y espinosos. Como el matrimonio entre personas de mismo sexo o la interrupción del embarazo. La languideciente Legislatura ya cacarea poco. A ver si tiene tiempo todavía.

Comentarios

comentarios