El próximo lunes regresan a clases los estudiantes del nivel básico en todo el país lo que equivale a una oportunidad fundamental para su crecimiento académico, personal y social.
En primer lugar, la asistencia regular a la escuela básica es fundamental para un buen rendimiento académico, ya que cada lección se construye sobre la anterior y perder clases dificulta ponerse al día, afectando el aprendizaje y el éxito en exámenes futuros. Además, la escuela establece una rutina importante que ayuda a los niños a desarrollar disciplina, gestionar su tiempo y cumplir con responsabilidades, habilidades que serán útiles en su vida futura en la universidad y el trabajo.
Asimismo, la escuela básica es un espacio clave para la socialización, donde los niños pueden interactuar con sus compañeros, aprender a convivir, trabajar en equipo y desarrollar confianza en sí mismos. Esto contribuye a fortalecer su sentido de pertenencia y su capacidad para comunicarse y respetar a los demás. Un ambiente escolar positivo también fomenta la motivación por aprender, mejora las calificaciones y reduce el riesgo de bajo rendimiento.
Por otro lado, la educación básica garantiza la adquisición de competencias fundamentales como la alfabetización, el cálculo básico y la comprensión cultural, que son esenciales para el desarrollo integral del niño y una base para etapas educativas posteriores.
En todo este contexto los padres de familia tienen un rol fundamental que es que los menores se sientan interesados y conectados con sus actividades escolares, que las tareas no se vean impuestas, sino como oportunidades para aprender de forma activa y celebrar el esfuerzo más que solo los resultados. Se debe lograr que el regreso a clases sea el retorno hacia un crecimiento integral y un futuro prometedor para los estudiantes.