La presidenta de la república, Claudia Sheinbaum Pardo, tuvo a bien cumplir con la obligación constitucional de rendir su informe de gobierno. El segundo de los seis que le corresponden.
Y lo hizo con un llamado a los integrantes de la cuarta transformación a comportarse. A cumplir los preceptos que se supone que dieron cuerpo a Morena y que practican sus militantes, servidores y funcionarios públicos.
El llamado aparece en un momento en el que la cuatro te sufre de señalamientos de corrupción, así como de complicidad con el crimen organizado —narcotráfico y huachicol fiscal— de algunos de sus más connotados elementos, a los que pareciera que se les olvidó —o nunca compartieron— lo de “no mentir, no robar, no traicionar”.
Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum decide comenzar su segundo informe de gobierno pidiendo a los servidores públicos comportarse con sencillez y humildad, mantenerse alejados de las excentricidades, los lujos y los gastos innecesarios, es porque hay muchos ejemplos de altanería y arrogancia, vanidad y altivez, así como de extravagancias, caprichos, manías, ostentación, pompa y boato. Así como viajes aéreos en primera clase, uso de aviones privados, vinos exclusivos para acompañar comidas en restaurantes exclusivos, compras en tiendas fastuosas, alojamiento en hoteles selectos, vacaciones en destinos para multimillonarios, nepotismo a manos llenas, negocios al amparo del poder, favores costosísimos para los cuates y un largo etcétera que pasa siempre por todos esos comportamientos que la cuarta transformación cuestionaba y criticaba mientras estuvo en la oposición.
En un momento en el que los hijos del expresidente López Obrador, que hizo de la austeridad republicana y franciscana su bandera, aparecen en videos dándose vuelo en restaurantes muy refinados, la presidenta Sheinbaum pide actuar con honradez, mesura y austeridad.
Y en una parte de su discurso pidió a los morenistas y sus aliados no olvidar nunca “que la autoridad política y moral se escribe todos los días”. Eso no se adquiere ni con todo el dinero del planeta, agregó. Los nuevos ricos del régimen
Dudo mucho que quienes están marcados por la ambición, el uso desmesurado y despótico del poder, por los excesos, las complicidades, los abusos y los escándalos hayan entendido algo. Dudo que acaten el llamado de la presidenta.
Claudia Sheinbaum afirmó que antes “se gobernaba para unos pocos” y que eso terminó con la llegada de la cuarta transformación. En su perspectiva, le sobrarán razones para esta afirmación, aunque sigue habiendo gobernantes, funcionarios y servidores públicos de Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde que siguen “gobernando” en la lógica de sacar provecho personal o de grupo al encargo público, que no son ni sencillos ni humildes. Roban, mienten y traicionan. Y lo peor, son miopes y tan estrechos de miras.
