Su caballo negro

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Algún buen samaritano quiso hacerme el favor de orientar mi opinión sobre el estado que guarda el proceso de la sucesión en el estado de México. Y me etiquetó en las redes sociales para que leyera un artículo de opinión en el que se asegura que hay un caballo negro en el PRI mexiquense.

Quiero decir que me reí hasta que me dolió la panza.

En política, un caballo negro es una persona que no es favorito pero termina por ganar… la denominación viene de las carreras de caballos, pero no quiero hablar de hipódromos ni de equinos azabaches.

Lo que sí quiero es agradecer a quienes se encargaron de referirme la citada lectura. La verdad es que no sé si con el ánimo de darme un tip, encauzar mi punto de vista o disfrutar de un momento de comicidad política. Cualquiera que haya sido su intención, se agradece.

Aunque quiero decir que mis opiniones políticas suelen ser independientes y autónomas, porque no me cuezo al primer hervor: la primera vez que fui observador activo de la vida política debe haber sido en el ya lejano 1981, cuando mi tío Pancho fue presidente de casilla y yo estuve de metiche recibiendo tarjetas de elector y entregando boletas… Debe entenderse que en aquel entonces no había INE ni IEEM ni observadores electorales que cuestionaran la presencia de un chamaco en la casilla. Así que tantas veces como mi tío fue presidente de casilla, yo fungí de metiche-asistente. Es decir, acumulo unas cuantas décadas de leer y escuchar de política y de políticos.

Léase: buenos samaritanos, ni se molesten.

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