Votar o no votar

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El próximo domingo los mexiquenses elegiremos a 125 ayuntamientos y a los integrantes de la sexagésima primera legislatura de la Cámara de Diputados del Estado Libre y Soberano de México. Además, votaremos para elegir a nuestros representantes ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Votar o no votar, esa es la cuestión.

Votar es una obligación y un derecho que debemos ejercer para seleccionar a quienes ejercerán las funciones de gobierno y administrarán los recursos municipales. También para escoger a quienes crearán las leyes, las modificarán y ejecutaran acciones de fiscalización sobre los otros poderes estatales.

Votar es la única forma en la que los ciudadanos de a pie incidimos en las decisiones públicas. Así que debemos aprovechar esta oportunidad única. Y hacerlo con responsabilidad.

Al arriba firmante le viene guanga la identificación ideológica de sus cuatro lectores. Por lo tanto, los deja en su total libertad de decidir por quién votar.

Porque hay que ir a votar. No votar no debería ser opción, puesto que en ello se entrega a terceros una decisión personal.

La única recomendación es que voten con conciencia. Nada de “al ai se va” y menos a la de “de tin marín de do pingüé”.

A pesar de que las exiguas campañas electorales han impedido conocer a ciencia cierta las propuestas de los candidatos a presidentes municipales, síndicos y regidores —con sus respectivos sustantivos en femenino—, así como los enunciados de los aspirantes a diputados y diputadas, los ciudadanos deberíamos saber al menos quienes aspiran a un cargo de elección popular para decidir por quien votar. Con el conocimiento de una trayectoria y sus resultados.

Votar a ciegas o votar por un partido político sin saber quiénes son sus candidatos puede resultar contraproducente. Caras vemos, corazones no sabemos. El Instituto Electoral del Estado de México tiene una herramienta para saber quiénes son los candidatos e identificar sus propuestas. Todavía estamos a tiempo de dedicarle unos minutos a investigarlos y conocerlos, al menos por sus nombres e ideas.

Votar con conciencia también implica la obligación de crear los equilibrios necesarios para que los gobernantes y funcionarios públicos estén sujetos al escrutinio de otros poderes o fuerzas políticas. Al mismo tiempo, evitar la tentación de que quienes resulten electos tomen decisiones sin contrapesos ni análisis. Votar por un solo partido político, con su respectivo tlatoani, puede resultar contraproducente. Contribuir a crear los equilibrios desde la boleta electoral es una acción ciudadana positiva. Tampoco el voto útil que implica sólo un rechazo a una opción. Sí al voto útil que implica ayudar al reparto del poder.

El domingo 6 de junio hay que ir a votar. En conciencia y con datos duros. Aun hay tiempo para reflexionar e informarse.

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