Antros, ruido y fastidio

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¿Conoces el ambiente dentro y fuera de una cafetería, bar o salón de fiestas y convivencias?: plática continua, gritos, carcajadas, llanto, hombres y mujeres borrachos y a veces impertinentes y hasta violentos; música —con volumen alto— las luces —coloridas, en movimiento y de largo alcance—, la imagen y presencia de policías, guaruras y cadeneros. 

De eso son testigos casi a diario los vecinos de que rondan la avenida Carranza en Toluca y por ello se quejaron en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México.

El fastidio inicia para algunos desde las primeras horas del día con el flujo de gente y sus autos en el establecimiento del logo de la sirena de dos colas para luego continuar con el movimiento de negocios que sirven desayunos y lonches, y posteriormente, del horario de comida  a cena en el que abundan los negocios de tacos, tortas, pizzas, hamburguesas, etcétera. En estos últimos la oferta de bebidas embriagantes contribuye a una vida de ocio y diversión: noche-alcohol-jóvenes mientras que a los vecinos esa vida no los deja vivir.

Escucha aquí el comentario editorial de Patricia Maldonado:

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