Contaminación es factor de riesgo adicional para COVID-19, advierte estudio

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Los contaminantes del aire, como el ozono y las partículas PM10 y PM2.5 “incrementan significativamente la irritación e inflamación del sistema respiratorio y favorecen la morbilidad inducida por los virus, reduciendo la capacidad inmune del organismo frente a virus y bacterias”, aseguró el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, dependiente de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, en un comunicado el que advierte que la formación y acumulación de estas partículas se da especialmente en esta temporada, favorecida por las condiciones atmosféricas y originadas por los incendios forestales, quemas agropecuarias, de pastizales y de residuos.

Toluca es una de las ciudades más contaminadas por partículas suspendidas, tanto PM10 como PM2.5.

Advierte que en el marco de la contingencia sanitaria actual, un grupo de diversos científicos de la salud y de la contaminación atmosférica de nuestro país, que trabajan en el sector público y la academia, presentan el documento: “Coronavirus SARS-CoV-2, contaminación atmosférica y riesgos a la salud, una breve compilación de las relaciones entre la exposición a la contaminación atmosférica y el contagio y severidad de enfermedades virales”. Su objetivo es contribuir al análisis y toma de decisiones informada por parte de las autoridades competentes y por la población.

El valle de Toluca en un día contaminado (Foto: Especial).

Este documento, señala que “enfrentamos a la epidemia causada por el SARS-CoV-2 en plena temporada seca-caliente, con condiciones que favorecen altos niveles de ozono y de partículas suspendidas, lo cual incrementa el riesgo de la población a sufrir alergias y enfermedades respiratorias”.

También señala que con la información más reciente publicada sobre la enfermedad de COVID-19, “se sabe que éste impacta en las vías respiratorias altas, produciendo una enfermedad respiratoria leve, sin embargo, en un 15 por ciento de los pacientes se producen afectaciones a los pulmones originando neumonías que comprometen la vida de los pacientes”.

El estudio advierte: “aunque no se han llevado a cabo estudios epidemiológicos sobre el efecto de las situaciones de alta contaminación atmosférica en esta pandemia producida por el SARS-CoV-2, existen algunos estudios al respecto sobre virus de la misma familia. Tal es el caso de un estudio realizado en China en donde se encontró que las personas que vivían en ciudades con altos niveles de contaminación, tenían hasta un 84 % de mayor probabilidad de morir por infección por SARS en comparación con las que vivían en ciudades menos contaminadas”.

El documento indica que los registros actuales muestran que los impactos por COVID-19, se presentan en grupos sensibles, como son los adultos mayores, personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares o depresión del sistema inmunológico por alguna enfermedad (como VIH) o tratamiento (como quimioterapia), donde se presenta la mayor tasa de mortalidad.

“El documento señala la importancia de asegurar el buen funcionamiento de las redes de monitoreo de calidad del aire y la correcta y oportuna comunicación de riesgos para los grupos sensibles”. Además, hace énfasis en los beneficios que conllevan las recomendaciones emitidas por las autoridades ante la contingencia actual, como son:

  • 1.  Reducción significativa de la probabilidad de contagio del virus. 
  • 2.  Mejora la calidad del aire al reducir la emisión de contaminantes, como se ha venido presentando en ciudades de Europa y Asia.
  • 3.  Como el Índice de Calidad del Aire continúa indicando altos niveles de ozono o partículas suspendidas en las ciudades más pobladas de México, al quedarse en casa favorecerá la reducción a la exposición y se evitarán los efectos sinérgicos entre contaminación atmosférica y el contagio.
  • 4.  Personas sensibles a la contaminación atmosférica, quienes, de exponerse a la contaminación atmosférica, pueden presentar algunos síntomas similares a los generados por el COVID-19, tendrán menor riesgo de falsos diagnósticos.

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