Desvergüenza

0
120

El colmo de la desvergüenza. Ahora resulta que con tal de estacionarnos donde se nos venga la gana, incluyendo frente al anuncio que lo prohibe, hay automovilistas que disque se ponen a leer.

Y claro, como están tan concentrados en su lectura no perciben lo que ocurre afuera, como ruidos del claxon y llamados de atención de otros automovilistas, con todo y que tienen el vidrio abajo.

Ojalá que de verdad en este país y estado fuéramos lectores asiduos, que no podemos dejar de leer ni mientras esperamos a otros, pero la verdad es que es un autoengaño más como ciudadanos por nuestra falta de control y ausencia de autoridad.

Ya basta de negligencia y desdén hacia las reglas de tránsito. De ignorar el espacio y tiempo de los demás. Perder la vergüenza es perderlo todo.

Comentarios

comentarios