Con la entrada en vigor de la denominada Ley Silla, que obliga a los establecimientos a proporcionar sillas a sus empleados, se nos tiene que quitar a los clientes la idea de que los dependientes deben estar parados para atendernos. Y va a pasar sobre todo en supermercados, tiendas departamentales, farmacias, cadenas de comida rápida, centros comerciales y call centers.
Reconozcamos que actualmente los trabajadores pasan hasta ocho horas sin sentarse y que esto sucede principalmente con mujeres que suelen ocupar los puestos más precarizados en sectores como comercio y servicios, y que en muchos casos enfrentan condiciones laborales duras, incluyendo tener que usar tacones altos.
Corresponde pues desde ahora ser empáticos ya que este cambio busca mejorar la salud y bienestar físico de los trabajadores. Las sillas que se les deben proporcionar buscan reducir dolores de espalda, cuello y hombros, mejorar la postura y prevenir trastornos musculoesqueléticos derivados de malas posturas, además de favorecer la circulación sanguínea.
La Ley Silla que está por cumplir un mes aplica en todos los estados de la república mexicana y aunque ya se oyen quejas de que los patrones deben invertir en sillas y no tienen dinero, cuentan con un plazo de 180 días naturales (hasta diciembre de 2025) para acatar la disposición. De lo contrario la multa va desde 27 mil a 271 mil pesos o más, dependiendo del número de trabajadores afectados y la gravedad de la infraccción.
Esta vez clientes y empleadores debemos colaborar para dignificar las condiciones laborales de los trabajadores para que puedan ejercer su derecho al descanso sentados promoviendo así un ambiente laboral saludable.